690 hectáreas vinculadas al ‘Ñeñe’ Hernández en Sabana de Torres, Santander, fueron recuperadas por la Agencia Nacional de Tierras
Se trata de 11 predios que hacían parte del patrimonio que terminó siendo objeto de procesos de extinción de dominio por presuntos vínculos del ‘Ñeñe’ con la estructura criminal de Marcos de Jesús Figueroa, alias ‘Marquitos’, señalado de ser el líder de una estructura criminal en La Guajira. • La intervención se realizó sobre San Miguel, Villa Magalia, El Horizonte, María Paula, Laura Melisa, El Cauca, Trigueros, Montecristo, El Rubí, La Gloria y Lote, bienes rurales que funcionaban como una sola estructura productiva dedicada principalmente a la ganadería bovina.
Bucaramanga, Santander. 21 de mayo de 2026. @AgenciaTierras.
Como parte de sus acciones enmarcadas en el desarrollo de la Reforma
Agraria en el Magdalena Medio santandereano, la Agencia Nacional de
Tierras —ANT— recuperó un total de 690 hectáreas de tierra en el
municipio de Sabana de Torres que durante años estuvieron vinculadas al
ganadero José Guillermo ‘Ñeñe’ Hernández.
La intervención se realizó sobre los predios San Miguel, Villa Magalia, El
Horizonte, María Paula, Laura Melisa, El Cauca, Trigueros, Montecristo, El
Rubí, La Gloria y Lote, bienes rurales que funcionaban como una sola
estructura productiva dedicada principalmente a la ganadería bovina.
“Estamos realizando la aprehensión de 11 predios que compró la Agencia
Nacional de Tierras a la Sociedad de Activos Especiales (SAE), los cuales
tenían unas ocupaciones irregulares”, expresó el asesor del despacho de
la Dirección General de la ANT, Óscar Osorio.
Detrás de esa operación aparecía La Gloria Ganadería Ltda., empresa
constituida por el ‘Ñeñe’, quien fue asesinado a comienzos del 2019 en
Brasil, y personas de su núcleo familiar, la cual posteriormente quedó en
manos de su hijo Juan David Hernández López.
Según las investigaciones adelantadas por la Fiscalía General de la Nación,
varios de estos bienes hacían parte del patrimonio que terminó siendo
objeto de procesos de extinción de dominio por presuntos vínculos del
‘Ñeñe’ con la estructura criminal de Marcos de Jesús Figueroa, alias
‘Marquitos’, señalado de ser el líder de una estructura criminal en La
Guajira.
La recuperación de estos predios toca uno de los problemas históricos
más profundos del Magdalena Medio: la concentración de la tierra y el
control territorial sobre miles de hectáreas productivas en una región
atravesada durante décadas por la violencia y las economías ilegales.
La ubicación estratégica de Sabana de Torres, entre el río Magdalena y la
Ruta del Sol, convirtió esta zona en un corredor clave para actividades
ganaderas y agroindustriales de gran escala. Allí predominan las grandes
extensiones de tierra y los modelos de propiedad concentrada, mientras
cientos de familias campesinas han reclamado durante años acceso formal
a predios para producir alimentos y desarrollar proyectos comunitarios.
Olga Lucía Mantilla, vicepresidenta de la Asociación de Productores
Agropecuarios por la Paz y el Desarrollo (Apropaz), de Sabana de Torres,
se mostró complacida con la entidad: “Estamos con las comunidades
agradecidas con la Agencia Nacional de Tierras por la gestión que está
haciendo por nosotros los campesinos, por el acompañamiento que nos
ha brindado. Y al Gobierno nacional, gracias por creer en nosotros y
tenernos en cuenta, ya que por medio del campesino es que llega el
alimento a la mesa de cada una de las familias colombianas”.
La recuperación de estos predios también busca garantizar que los bienes
vinculados a procesos de extinción de dominio no continúen siendo
utilizados bajo esquemas privados de control territorial, especialmente en
zonas donde actores armados, economías ilegales y grandes estructuras
de poder han tenido incidencia sobre el campo colombiano.
“Seguimos materializando el sueño y la esperanza de todo el campesinado
en el país, y ahora lo estamos haciendo posible desde el municipio de
Sabana de Torres”, enfatizó el asesor Osorio.
Para la Agencia Nacional de Tierras, esta acción representa un paso
importante en la posibilidad de poner las tierras recuperadas al servicio
de procesos de la Reforma Agraria, la producción campesina y la
soberanía alimentaria.



