Competir en unos Juegos Olímpicos: así sueña ‘la sirena’ del Instituto Caldas
Competir en unos Juegos Olímpicos: así sueña ‘la sirena’ del Instituto Caldas María Gabriela Becerra Pérez es una santandereana que siempre ha sentido una conexión especial con el agua. Desde que tenía cinco años, los momentos en la piscina junto a su mamá, Sandra Milena Pérez, fueron mucho más que un simple juego, eran el comienzo de una pasión que hoy, con 14 años, se ha transformado en un estilo de vida marcado por la disciplina, el esfuerzo y los sueños en grande
“Desde chiquita he estado nadando, con mi mamá siempre íbamos a la piscina cuando yo
era bebé, ella fue la que me enseñó a defenderme en el agua. Desde siempre me ha
gustado mucho el agua, entonces yo creo que cuando empecé a entrenar en clubes de
Santander, poco a poco fui encontrándole amor a este deporte, a la disciplina, a la
constancia, todo eso”, contó esta deportista mientras recordaba sus inicios en la natación.
Su rutina diaria es exigente, se despierta a las 4:30 a. m., entrena natación, luego va al
gimnasio, después saca tiempo para poder estudiar y realizar las tareas, y luego, vuelve a
entrenar en la tarde en el agua. Gabriela ha ido ganando experiencia en piscinas de todo el
país desde los siete años, cuando empezó a competir en Bucaramanga. A los diez ya
participaba en torneos organizados por la Federación Nacional de Natación.
Con el paso del tiempo, los resultados comenzaron a llegar. En su más reciente participación
en un torneo panamericano en mayo, el PanAm Aquatics Championship 2025, realizado en
Medellín y Guatapé, se colgó una medalla de oro individual, cuatro oros por relevos, dos de
plata y dos de bronce, para un total de nueve preseas, una hazaña que aún la sorprende.
“Fue muchísima emoción. De hecho, después de la prueba, al ver el resultado, no me lo
creía. Y sigo sin creérmelo. Es algo muy importante. Este torneo es muy significativo para
nosotros los juveniles. El año pasado no se me dieron las cosas, y este año, ver todo el
esfuerzo es una satisfacción impresionante. Saber que sí se puede y que hay que seguir
adelante, siempre de la mano de Dios y de las personas que están ahí para uno”.
Ese torneo también puso a prueba su resistencia física. Competir en 18 pruebas en cinco
días no fue tarea sencilla. “Yo fui una de las niñas que más compitió. Estuve en la mañana y
en la tarde todos los días. Fue un desgaste muy impresionante”. Antes de ese torneo
participó, en abril, en el Torneo Internacional XLII, de la Liga Vallecaucana de Natación,
realizado en Cali, donde ganó seis oros en diferentes disciplinas, y fue catalogada como la
mejor nadadora a nivel nacional entre 51 deportistas de 14 años.
A pesar de su corta edad, ya ha enfrentado retos importantes. En 2023, durante los juegos
intercolegiados en Valledupar, una lesión en el hombro la obligó a retirarse del torneo y a
detenerse por dos meses. “Fue muy duro mentalmente. Aunque era pequeña, ya llevaba
muchos años trabajando. Parar y volver a empezar fue difícil. En natación, si tú no eres
constante, pierdes el ritmo muy rápido. Fueron muchas terapias, revisiones, pastillas,
resonancias, pero mi mamá siempre estuvo ahí, apoyándome, mi familia y Dios también”.
Además de su mamá, su hermana, quien es futbolista y estudia con una beca deportiva en
Estados Unidos, y sus abuelos, son pilares fundamentales en su vida. “Mi mamá siempre ha
sido mi motor, mi motivación, la que siempre ha estado ahí para mí. Mi hermana, aunque
esté lejos, también ha sido un apoyo impresionante. Y mis abuelos, cuando estábamos en
Santander, me llevaban, me traían, me cocinaban, siempre han estado ahí para mí”.
En el agua, admira a nadadores como Katie Ledecky y Michael Phelps, campeones
estadounidenses y ganadores de medallas olímpicas, pero también encuentra inspiración en
Tiffany Murillo, nadadora colombiana con quien entrena actualmente, y su prima Valentina
Becerra, quien también es nadadora y ganadora panamericana de la selección Colombia.
Ha cursado toda su educación en el Instituto Caldas y en la actualidad se encuentra en
noveno grado bajo modalidad virtual, pues hace unos meses se trasladó con su mamá a
Envigado, Antioquia, donde entrena con la selección departamental y participa en la liga de
ese departamento.
“El colegio me ha ayudado muchísimo, me ha dado la posibilidad de enviarme las guías y de
estudiar virtual, pero igualmente, aunque no crean, es muy difícil, porque tiene muchísima
autonomía. Si tengo alguna duda, puedo hacer clases o tutorías con los profes, pero
estudiar virtual es muy duro. No ver a los compañeros, a los profesores, esa relación es
importante, pero el Instituto Caldas me ha ayudado en este proceso”, aseguró con madurez.
Aunque ha sido bautizada con cariño como “la sirenita del Caldas” por sus amigos del
colegio, Gabriela también es una adolescente con gustos sencillos. Le gusta leer, escuchar
música, ver películas, y salir a almorzar con sus amigas. Extraña la comida de su tierra,
especialmente las ‘papas locas’ y aunque no se considera una hincha empedernida, apoya
con cariño al Atlético Bucaramanga, ya que desde pequeña le gusta el fútbol por su
hermana mayor.
Sus metas están claras, a corto plazo quiere terminar el colegio, seguir destacando en la
natación y representar a Colombia nuevamente en competencias. A largo plazo, sueña con
llegar a unos Juegos Olímpicos y estudiar Medicina. “A mí me encanta la medicina, me
gustaría estudiar en la Universidad UNAB y especializarme como médica cardióloga. Pero
también quiero seguir con mi carrera deportiva. Si Dios quiere, llegar a unos olímpicos y
representar a mi país”, concluyó la deportista santandereana.
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